Plan de Sucesión
Familiar y Patrimonial

El proceso de sucesión debe comenzar con la educación y formación de las futuras generaciones y la profesionalización de la organización.
Protege a la familia y asegura la continuidad de la empresa familiar preservando la armonía en ambos sistemas.
La transferencia de la propiedad es uno de los principales retos a los que se enfrentan las empresas familiares.
Los hijos deben tener la libertad de escoger su camino de vida, sin embargo, sí serán accionistas, deben conocer la empresa familiar.
Algunos beneficios de establecer un Plan de Sucesión Familiar y Patrimonial son:
Asegurar
Que el patrimonio no se pierda en el cambio generacional.
Prevenir
Problemas futuros como: enfermedades, muertes, divorcios, separaciones, etc.
Anticipar
Posibles discrepancias familiares relacionadas con la empresa.
Mejorar
La planeación financiera necesaria en el proceso de sucesión.
Dar Certeza
Jurídica a las familias sobre su patrimonio.
Principales objetivos del plan
de sucesión familiar y patrimonial
Organizar y ordenar los
bienes
Estructurar la distribución de bienes a futuro.
Evitar diferencias y conflictos familiares por cuestiones económicas.
Dirigir y controlar el patrimonio.
Seguridad en la conservación
y destino de los bienes.
Asegurar una vida digna del fundador, su cónyuge y sucesores.
Herramientas para la
Transmisión de Bienes
Herramientas para la Transmisión de Bienes
Las herramientas para la transmisión de bienes en un plan de sucesión familiar y patrimonial son clave para asegurar que los activos se transfieran de manera ordenada y eficiente, minimizando posibles conflictos entre herederos y optimizando la carga fiscal.
Algunos comúnmente utilizados son:
Sucesión Intestamentaria
Fideicomiso Patrimonial Sucesorio
Sucesión Testamentaria
Donación con Usufructo Vitalicio
¿Cuál es el rol
del dueño?
Consiste en adquirir la capacidad de gobernar la organización
para que sus administradores administren bien y la lleven al
rumbo correcto.
Alinea los recursos y esfuerzos de la organización hacia la
generación de valor para: clientes, colaboradores, accionistas
y la comunidad.
Este concepto resulta fundamental en la formación de los
sucesores, ya que, aunque estos no participen directamente
en la operación, deben aprender a ser accionistas, es decir
saber ejercer el rol del dueño.
